Tengo una crisis de amor

O aquella historia de amor universal que se encuentra detrás de cada una de nuestras relaciones

“Para vos la relación sexual debe ser perfecta” me dice Iselita Libra, una amiga recibida no hace mucho de psicóloga, diminuta hasta en sus dientes, “lacaniana me defino” dice, y yo le hago mil chistes porque yo tengo un problema con el psicoanálisis y se ve que todavía no entiendo la castración, “¿y tu deseo, y tu falta?” me vuelve a decir Iselita Libra. “Mi problema con el psicoanálisis va más allá de lo ideológico o de cualquier discusión teórica que hagamos al respecto” le contesto y me preparo para hablar por un largo rato:

“Ya lo he dicho Isel. En este blog y cuando se enojan porque no me comprometo a opinar sobre política y lo social. Cualquier discusión teórica es, en abuso, parecido a pecar de abstracción* ”. “No te entiendo Mirtha” me dice mi amiga. “No importa Isel” le digo cariñosamente, “Vos tenes tu psicología y yo la mía”. Típica respuesta sin sustento, y sigo: “mi problema es que ahora, además de ser escritora estoy aprendiendo a ser astróloga”. “Pero, ¿y tu crisis de amor a qué se debe?”. “Mi crisis de amor viene de una imposibilidad mía de querer enamorarme como Freud manda y no como Buffy se enamoró de Angel o, para ir acercándonos cada vez más a la realidad como Adam se enamoró de Lena Dunham” contesto y paso el primer mate.

– “Bueno, primero que nada *pecar de abstracción es pues, darse cuenta de que no existe el orden para hablar y que el misterio es el patrón más razonable, para hablar también, y paradójico obvio, para llegar a entender  un poco al mundo (pecar en este caso sería abusarse de esta facultad mental que piensa mucho para perderse en lógicas que necesitan de otras lógicas y así infinitamente- como llegar a un átomo y ver que hay cinco detrás y etcétera y viceversa para el macrocosmos).”

-Es una actitud de zoom lo tuyo – Me dice. – De zoom adentro, zoom afuera.

-Sí.

-Seguí nomás, no te quiero interrumpir la historia.

Respiro  y sigo:

– …”Segundo que nada o que todo amiga Isel, es importante contarte la historia que tienen Buffy y Angel que es de un amor increíble. Buffy es una cazavampiros, Angel es un vampiro, un demonio sin alma que no tiene humanidad. No es el vampiro hippie que es Edward Cullen, no brilla con el sol porque se prendería fuego enseguida,  ni es vegetariano y por supuesto tiene dos hileras de colmillos y no ninguno como el crepúsculo.

En el mundo de Buffy pasan otras cosas más reales. Los demonios son realmente malos que te recontra malos y los vampiros se debilitan en la Iglesia y mueren cuando sale el sol. Drácula es un gil con corset-véase temporada quinta- y Spike es el vampiro que rompe con la depresión post conversión a la especie y no tiene ningún problema en teñirse de rubio, escuchar los Ramones y conseguirse un robot sexual igual a Buffy porque la ama y ella no le da pelota.  Este párrafo se lo dedico a los que hayan visto la serie obvio. En fin, como para nombrar algunas de las cosas grotescas que se pueden encontrar en Sunnydale…”

 – “Vos me estas diciendo que te preocupa entender al mundo, o cómo llegas a entenderlo”. –interrumpe la psicóloga interpretando.

 – “¡No, no!” – le digo. “Escuchame bien y dejá que termine. Lo mejor de esta historia de amor es el problema que tiene Angel”.

– “¿Cuál es?”

– “Angel no puede tener orgasmos porque los gitanos le pusieron una maldición”.

 Iselita Libra abre los ojos y me mira curiosa. ¿Los vampiros no tienen orgasmos? debe estar pensando. Le paso otro mate y mientras hablo pienso en que tengo amigas de todos los colores aunque no sé que significa esto, lo pienso.

 – “Angel, Angelus (para los fanáticos), era un sanguinario y asqueroso chupasangre allá por la época de las Guerras Civiles en Europa. Todos le tenían miedo porque se especializaba en torturar la psiquis de sus víctimas, era un perverso. Una vez, después de aniquilar a un pueblo entero de gitanos, estos lo juzgaron y lo condenaron con una maldición. Le devolvieron su alma (los vampiros en Buffy no tienen alma, son demonios) para que viviera una eternidad de arrepentimientos y culpas pero, pero, con una condición terrible e irónica y tremenda que no lo puedo creer…”

-¡¿Cuál, cuál? !

-“…Si por una mínima fracción de segundo, una mínima, mínima fracción,  Angel llegara a experimentar un estado de felicidad absoluta, podría perder su alma y con ésta su humanidad, es decir, si pierde el alma es otra vez un demonio sin moralidad, sin calidez, es un monstruo, ¿Me seguís? ¿Vas entendiendo? Estoy diciendo que Angel no puede cojer”

 -“Angel no puede cojer o Angel no puede hacer el amor” – dice Iselita Libra y nos callamos. ¡La pucha! pienso, ¿por qué es siempre esa división? ¿qué onda?…Después sigue hablando y me dice algo así como que “mi parte amorosa no estaría siendo vivida…y bla blá” hasta que se queda mirándome… Odio los puntos suspensivos (cuando recién empezaba a escribir allá por mi adolescencia, los usaba siempre, era, pienso ahora, mi sensación-primitiva- de estar construyendo suspenso o sentir que eran un efecto) y odio también esta manera tan de como hablamos ahora de usar el “estaría” que indica un futuro probable que no me va ni un poco pero que se me pega igual.

 -“Digamos lo que digamos, no importa.- Le digo.- Ya sé que estoy pasando por un momento de idealización, incertidumbre y desorden”.- Digo y tiro el mate al piso.

 -“¡El piso se mancha Mirtha!”.-

-“¡Tiré la yerba, obvio que el piso se va a manchar!”.-

 Nos reímos. Creo que sufro de idd (idealización, incertidumbre y desorden) con  los siguientes síntomas:

 *tener sexo demasiadas veces por día y con el mismo chico (recordándome esto lo mucho que me gusta hacerme la simbiótica al comienzo de toda relación)

*trabajar mucho y en varios textos distintos a la vez. Uno es un cuento violento que se sitúa en el sur de argentina y es la historia de amor entre un mentalista y una chica parecida a mí (al menos porque “estaría escrito” en primera persona). El otro  es un cuento pornográfico entre dos amantes que son directores de cine (y me estoy volviendo loca por recuperar mi mundo poético y erótico y todavía no me sale otra cosa que escribir “concha”, “pija”, “por el culo”). Y el último cuento, por ahora mi favorito porque esta en mi cabeza engendrándose, que es un halago a Anaïs Nin (de quien sospecho encarné con alguna parte suya pegada a mi cuerpo y a quien he citado varias veces en este blog aunque se merezca en un ratito otro paréntesis de texto), al cual creo que voy a dar en llamar “La vanidad de las locas” o no sé, porque ya lo sabré cuando lo escriba ¿no?

 Entonces:

 “Para vos la relación sexual debe ser perfecta” había dicho Iselita Libra Lacancher. Primer error terrible y desesperado de que necesito a mi psicoastrologa otra vez. “Debe ser”, “la relación sexual debe ser”, repito en mi cabeza.

 -“¡Lo único que faltaba!”- grito limpiando el piso.- “¡Que cojer fuera una obligación!”.

 -“¿Te estarás obligando a cojer?” me dice Iselita Dulce Terapia y no le digo nada, me desmayo, caigo en mi egoísmo mental, peco de abstracción, me hundo en lo que a mi se me canta y pienso sin pensar que estoy pensando, ¿por qué no me dejas concluir a mí esas cosas que producen lapsus o momentos de revelaciones incómodas? No, no, no. No me estoy obligando a cojer, estoy viviendo la cogida* (y dale con lo porno) como si fuera algo que yo ya debiera saber de antemano ¿se entiende? De ahí la idealización. Como si hacer el amor tuviera un mecanismo y unas pautas a seguir. Y no estoy hablando de la práctica de algunos movimientos, sino de eso de conocer el cuerpo de la otra persona y encastrar. A veces se tarda en encastrar. ¿Digo eso? Ya me mareé. Si para mí, la relación sexual DEBE SER PERFECTA es porque tengo miedo de que me duela que no lo sea. (¿?)

 -“…si es perfecta jamás me va a doler ni va a funcionar mal”

-“Sos intolerante, no soportas caer en la realidad, Mirtha, las relaciones son imperfectas, varían todo el tiempo, no se alcanzan. Sacate esa idea de que se trata de una carrera a la que tenes que llegar”

¡Aplausos, aplausos, aplausos! ¡Aplausos a la Licenciada de la verdad, la revelación! Bien, bien, estas son  sus palabras y yo que sigo con mi placer mental. Nunca sé como escribir la palabra “cojer” y no me dan ganas de leer en algún foro sobre el debate que seguro se armó al respecto. Soy tan vaga para leer por Internet que tengo que estar muy enamorada como para que cualquier pavada que encuentre me parezca linda y ¡ay!, mariposas y susanitas por los ojos,y me ría de cualquier cosa y quiera averiguar sobre cualquier cosa también. ¿Se puede escribir “coger”? ¿con g de gato? ¿con g de garche? No, no y no. Escribir “coger” con “g” de garche es hacer trampa porque “coger” en España es agarrar algo. Pero cuando cojemos agarramos y en el imaginario sexual argentino quizás esa “g” de “coger” pudo haber sido usada por la palabra garche, entonces sí que tienen que ver. “Tendrían” algo que ver ¡con pecar de abstracción!

Porque uno cae, haga lo que haga, uno cae en la abstracción y en el psicoanálisis. Yo al menos caigo como Alicia y pienso en muchas cosas como por ejemplo la vida que vivió Anaïs, por dios y el diablo, si tuviera que preguntarle sobre la perfección nos miraríamos un rato y nos reiríamos otro más (de noche, en un bar y embebidas en alcohol), extasiadas (dándonos besos).

Creo que cada hombre es distinto, me cuesta acostumbrarme a cada uno de ellos. “No sé compartir” le dije a mi chico nuevo y se me rió en la cara y me hizo chistes que no son psicoanalíticos, me quiere, me conoce, lo quiero, lo conozco, él no entiende mi escritura, yo no entiendo su tolerancia, en realidad su capacidad de estar agarrado a “la realidad”, que yo lo llame tolerancia es cosa mía e interpretación de “quien estaría usando el lenguaje y la técnica literaria para escribir este texto”, ya que aquí “estaría” por llegar a casi lo último que quiero decir, pausa, enter:

 (anticipo de un recuerdo reflexivo)… Hace dos años cuando empecé a escribir este blog, me juré no hacer nunca un “alegato” explícito que dijera cuánto de lo que escribo era verdad o mentira, me asqueé de estas autoreferencialidades y las usé igual. Si fuera T. S. Garp diría que la gente es muy sensible pero no, no soy un escritor que no existe, yo soy una escritora que sí existe y ni hablar de sensibilidades porque a esas las tengo todas, así que no puedo alardear ni hacerme la que no lloro, la que no soy de cancer. Aunque declarar mi estado de crisis de amor no sea en realidad la gran cosa, porque “La gran cosa” se arma en la segunda temporada cuando Angel y Buffy finalmente hacen el amor y él (por haber experimentado unos segundos de felicidad absoluta, o sea, un orgasmo, ¡un sólo orgasmo!) se hace malo de un día para el otro y pierde su alma. Buffy no lo puede creer y yo tampoco *2.

Y es que son la historia de amor más perfecta que escuché jamás, le ganan a  Romeo y Julieta” sé que dije cuando vi la serie hace años y años atrás. Y lo cierto es que seguía errada, Buffy y Angel nunca van a poder ser amantes de verdad, ya que si por cada orgasmo que tenga Angel el mundo se va a ir al carajo, mejor que ni se vean. Así es que a muchos fanáticos nos “duele” que nunca puedan estar juntos y nos da bronca que Buffy se vaya enamorando de otros tipos con los que sí puede hacer el amor.

Lo que me recuerda una película que vi hace poco “Don Jon”, con burbuja Scarlett y Jason Lewwit Gordon u algo así, en la que ambos son fanáticos de la fantasía (en extremos) y él cree que masturbarse con páginas pornos es más real que hacerlo con una mujer de verdad y ella cree que el amor es real cuando los chicos hacen lo que ella cree que es mejor. Lo cual y ahora sí es lo último que voy a decir:

La fantasía es muchas cosas y una de las formas que adquiere está en aquella historia de amor universal que se encuentra detrás de cada una de nuestras relaciones y que en mi caso pareciera ser la historia de Buffy y Angel. Buffy y Angel están en mis psiquis matándose a besos y yo los empujo cada vez más hacia atrás y así poder crear mi propia historia de amor, con mi chico nuevo y nadie más.

Referencias obvias y necesarias

1*me quedó pendiente hablar de Adam y Lena Dunham, para la próxima (primer párrafo, arriba)

2*no voy a decir que pasa después ya que tengo el deseo de que la humanidad entera tenga ganas de ver Buffy alguna vez. So, no spoilerrss allowed.

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(el otro día leí que Marilyn se pintaba ese lunar en la cara, y qué importa dije, hizo fantasías igual, así que en este blog bancamos los inventos porque son parte de la “realidad”)

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