“Arrodillarme y hacer cosas que no se beben”

De la boca para afuera, este texto para todas las abuelas.

Con la voluntad de las venas apretándome el impulso, deteniéndolo, quería llegar a matarlo, quería decirle que mi furia era el reflejo de su indecisión y en mis ojos una sombra: su maldita tranquilidad, su frente y su boca infiel. Te odio con el odio del amor, dije y entré. Empecé a coser su boca con hilo rosa y en cruces dibujé un desuso:

-¿No podes hablar, eh?

-Mam mam…mm…

-Tu Mam mam está muerta Camilo, ni lo intentes.

-Mam mam….mm…

-¿Ahora tenés hambre? .Es un buen signo que no se te haya olvidado la “m”.

Me llamo Mirtha Cabriola, por eso. -¿No podes intentar decirme Mim Mim?

-Mam, mam…mm…

Camilo empieza a caminar por su casa, vive solo porque no quiere vivir conmigo. Se mira al espejo, se golpea la barba y empieza a ponerse muy colorado. Yo me río, él vuelve y me asesina con esos ojos que tiene. Esta enojado, bien.

-Mim, mim…mm…-Señala su cara y sigue caminando. Yo empiezo a esconder todo aquello que podría usar para escribir, lapices, hojas, libros, no podrá señalar nada, no haré caso en nada de lo que intente.

-Pareces un autito, Cami…pareces un autito…

-Mim, mim, mim…-Sigue él.

Su casa está llena de cosas y a sus espacios le faltan lugares, lugares para mi, Camilo, sos un acumulador de muebles y aparatos extraños, aparatos que inventan nuevas maneras de matar a las moscas. Todos los fines de semana yo aprovecho a hacerle desaparecer uno de esos aparatos que tiene, y él juega a no darse cuenta y  por eso yo lo sigo haciendo, para cansarlo. Además, tiene cds y dos libros en el suelo, titulados: Moscas Borrascosas y Mosca hasta el anochecer. También un juego de tejo porque Camilo fue campeón de tejo cuando me llevó a la playa el último verano. Está mi cepillo de dientes en su baño que dejé la semana pasada y un cuadrito mío que pinté con un corazón verde, y que como él no entiende de referencias literarias me dijo que eso era signo de histeria. “Mi psicóloga ya se encargó de contarme que yo era de constitución histérica”,  le dije esa vez, “Y me dijo que no había ningún problema en aceptarlo ni en que él me lo dijera frecuentemente para sentirse bien, o para que no parezca que nos castramos tan fácilmente, y que tampoco implicaba que no pudiéramos seguir compartiendo cigarrillos, por ejemplo”.

-Voy a cocinarte un beso para que nunca tengas hambre.- dije y fui a su cocina, donde Camilo colecciona pimientas que no usa y que dice tenerlas porque los colores tienen el poder de confundir  los cuarenta o veintitrés ojos de las moscas. Y hay una plantita regada por mí que dejé hace dos semanas, antes del cepillo, un par de ollas y un sol de media tarde.

Encuentro la sartén donde se hacen los omelettes y le paso la lengua, así no se pega nada. Camilo está resignado como siempre y se sienta a mirarme. Es muy compañero y le gusta verme cocinar.

-¿Lo querés un poco picante?

-Mam, mam.

Eso es un sí. Me río de nuevo, el parece un cachorrito.

-Te voy a contar una historia, mientras cocino. Es la historia de La Monja y el Bombero, es porno ¿Sabés? así que contené tus ganas hasta que prepare todo. No te adelantes.

-Mam, mam, maaam!…

-Mam, mam, sí. Sabes que la historia se me ocurrió el otro día Cami, mientras miraba tele y dije, ¿Puede ser una buena idea, no? Escribir un libro porno, ya que el porno está de moda y hace 40 grados de calor a la sombra, ¿Quién dice que no puedo escribir con esa temperatura?

Hace mucho tiempo que soy escritora pero nunca escribí nada porque soy una escritora con un problema: la poesía. Todas mis ideas aparecen cuando escribo poesía y en el momento en el que decido trasponerlas al papel me bloqueo y me quedo corta, o en realidad, las palabras me quedan cortas, las palabras que cuentan las historias se pierden en el mundo sensitivo de la poesía. Cada vez que intento nombrarlas van de a poco disminuyendo en tamaño y desaparecen en la distancia que ocupa mi brazo, y que se ubica entre mi mente y mi mano. Una vez me dijeron que empezara por el abecedario, por, digamos, dibujar el abecedario. El objetivo era encontrar similitudes entre los dos lenguajes, para poder separarlos después. Pero en el momento en el que acomodé el lápiz y apoyé la puntita en la hoja, casi y como en el juego de la copa, mi mano se volvió loca y empezó a girar en círculos,

¡Es una O ! -dijeron.

¡Muchas O!, dije yo pero no eran más que rulos y líneas que no comunicaban ningún significado. Mi mamá pensó que esto que llaman poesía me estaba haciendo mal y me hizo analizar muchas veces. Nunca me encontraron nada. “No quiere”, decían algunos terapeutas, “No quiere escribir historias”. Pero yo sí que quería escribirlas y la Poesía tenía mucho de ellas, sólo que yo no me daba cuenta.

-¿Vos decís que voy a poder escribir ésto, Cami?

-Am, am…- acercó sus manos a la sartén donde algo rojo se estaba hirviendo.

-Te vas a quemar Camilo.-Le dije mandona.

Yo mezclaba y de vez en cuando echaba un poco de miel.

-La historia no es autobiográfica, Cami. La monja es un arquetipo social que me incomoda, es sólo eso.

-Maam…

-Ya sé, ya sé…quiero que sea pornográfica, imaginate: La Monja y el bombero,  una señorita Monja a sus veinte años, trabajando en un Convento, no, en un convento no, en un colegio para chicas. Este es su tercer año como Coordinadora del curso de canto, la Monja se llama Odeta y está triste no ha conocido el sexo.

-Mamom…mamon. Ma momas mo miemem memo.

-…entonces está caliente y ese día le cambia la vida porque el colegio se vuelve colegio de varoncitos y uno de ellos, corriendo, le levanta la pollera, ese vestidito gris oscuro que tiene, y la monja se pone roja y explota como un tomate, pero se excita como un horno, un aire que ella no se esperaba la vuelve loca y decide salir corriendo y reprender a ese chiquito de tanta calentura. Ahora, ese chiquito tiene la edad suficiente para dejar de ser un virgen y la monja tiene muy en claro esto, decide montarlo. De esta manera empieza su vida sexual, desvirgando al alumnito, bien sucio ¿No te parece?. Justo como vos, que te gustan tanto los personajes. Después, la monja Odeta renuncia al trabajo como profesora porque ahora tiene una nueva ambición, le ofrecen ser Rectora del colegio pero ella se niega porque quiere trabajar según su emoción: “Me he hartado de los niños” dice y así es Cami,cómo se hace un guiño al lector. Ella dice eso cuando estuvo teniendo sexo por semanas enteras, con el mocosito que tuvo el valor de ser un mocosito osado, como dirá ella más tarde en la historia… El tema Cami, es que no sé cómo- todavía no lo pensé- pero la Monja Odeta tendría una serie de amoríos por varios años, uno más lindo que el otro. Entre ellos conocería al Bombero del título,  un caño de bombero este bombero, se llama Pol, el bombero Pol. Podría llamarse Polodeta el libro, ¿Qué decís?

-Mo.

-No importa, eso lo elijo después, los nombres de los libros surgen en el medio del proceso creativo, no sé si sabías eso.- Revuelvo un poco más la sartén, tiro una pizca de azúcar y mucho agua. -Ya casi está,eh.-Camilo hace que se ríe o así parece-…el bombero Pol duda del amor de su Monja porque siente que ella esconde algo. Levanta su pollera y ésto le recuerda a ella,  su primera relación y por ello prende fuego su casa para que Pol acuda en su ayuda. Pol aparece todo vestido de músculo, culo grande y hecho de manzana, que sobresale por ese traje naranja de tirantes, parece un hombre lobo este Pol, lleno de grasa, con dos mangueras y pelos por el pecho, y de esta manera Camilo, ya estoy haciendo dos guiños, Pol moja la casa de Odeta y por supuesto la moja a Odeta, tres guiños. Empiezan a tener relaciones sexuales todos los días y tres veces  por día, es de género porno Cami, no me pongas esa cara, los géneros literarios existen para eso, para validar una sucesión coherente de ideas. Hasta que el momento clímax llega en una escena como ésta, con este suspenso:

Carraspeo un poquito y vuelco el beso que venía cocinando,en el plato,  sigo hablando, con voz profesional:

-…la monja grita:¡Oh, sí, oh sí, oh Sí Bombero sexy mío de mi dios! Grita fuerte y el sudor cubre su espalda. El hombre bombero dice ¡No! y la pared se mancha de algo blanco y durito. La monja Odeta piensa por un momento que se trata de su miembro y apenada lo mira sintiéndose orgullosa de su poder y le dice: “Descuartizado no me gusta”. “Ahora crece de nuevo. No te aflijas” le contesta él. Es que el bombero es un súper hombre miembroy cada vez que acaba, el miembro se le corta y al rato le vuelve a crecer. Es un imparable, vos también Cami, sos un imparable.

-Mam, mam…

-…en el suelo hay pegados unas cosas duras, son pedazos, carne de pene, una carne que se endurece y se petrifica a medida que corre el reloj.  Lo que hace que sea difícil de limpiar,son como piedras, Cami, son pitos tirados por toda la habitación…

-Maaam, maamm…

-¿Estas excitado?

-Mi.

-¿Mamos?-Lo burlo.

-Mi.

Entonces le alcanzo el plato que preparé y nos vamos a su pieza. El sol se hace de noche.

milo-manara-02

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