La luna es la vida, muerte de los amantes, Parte II

 

                   como en las cartas surrealistas entrego mi alma y aparece lo mutuo. Nos hablamos con distancia física pero nos sentimos uno adentro del otro; “te digo que esta vez funciona”,  que desde ahora las cartas copulan en la literalidad del cielo y muy  por fuera de la ficción extraña que las une, en estas palabras, perras negras, te digo que te quiero, entre tanto tributo aromatizado por el mal de amores, te digo que te quiero, y que a mi la ausencia me excita y no como a Lulú que la deja seca… Porque la carne contra la carne produce un perfume pero el roce de las palabras no engendra sino sufrimiento y división y este tributo, ¿me seguís leyendo?…en el que en varios momentos los personajes desconfían de sí mismos….quiero quitarme el poder de saber de que sí, que se que me estás leyendo, porque no me siento cómoda en el lugar de arriba…las nubes me dan miedo, tienen formas de conejo, corren rápido, me aplastan…y se están moviendo todo el tiempo como dibujadas por mi pensamiento y mi discurso…el lenguaje se demora cuando no se mata a si mismo, el derecho jamás podrá alcanzarlos porque el derecho funciona en la abstracción…todo es perspectiva de abstracción…

–          Pensé en hacerlo, soñaba que lo hacías

–          Estás despierto

–          Sí

–          Porque yo sí lo estaba haciendo

–          Entonces no soñabas

–          No lo hacía, es verdad, sólo lo pensaba…

–          Esperá, decime que eso no es tuyo. Por favor que no lo sea…

–          Es mío. Sigo empapada y todavía no quiero limpiarme.

–          Es.

–          Es…mucho…

–          Pero es…

–          Disculpa mi atrevimiento María Luisa*…mi egocentrismo pero siento como si yo fuera un germen, uno de los tantos que intoxicó tu poesía.

–          Es surrealista.

–          Seco, como mirar un moco*. Maravilloso…

–          Y yo rosadita

–          No puedo dejar de sentirme parte de esa manera de escribir…

–          Espera

–          ¿Qué?

–          No te vayas

–          No me voy Mirtha, estoy viéndote.

–          Estoy ensuciando cada cosa que toco, no puedo más.

–          …todo sucede…tan… demasiado rápido…me encuentro en cada pedazo tuyo que veo y es una cuestión mía pero se que ahí estoy, sé que estoy.

–          Voy a citar tus palabras viejas, “Muertos de vida o vivos de muerte, despertaremos durmiendo entre sueños conscientes. Concluyo descartando”

–          “Concluyo descartando” bien podría ser la filosofía de Camilo, que a propósito me hace pensar en quien yo era.

–          No

–          Supongo que a todo hombre le pasaría

–          No

–          No es que me vea ahí…pero escuché la charla entre ustedes y después te leí, decías: “morocho con ojos rulos”*, me sentí identificado en parte y se me pegó como el cielo en la mente, todo sucede demasiado rápido…tan… María Luisa…seguí leyendote y…

–          No

–          Seguí leyendote y es como que ahí estaba…yo…

–          No. Todos los hombres son distintos, en mi vida tienen todos unos corazones de carne de otro planeta. Los amo a todos por igual y los amo por sus diferencias.

–          Linda, somos todos los hombres juntos. Intentaba decírtelo.

–          Eso crees vos.

–          Al menos como mínimo en nuestras ideas.

–          ¡No! ¡No! ¡Camilo es mi puro invento! Incluso es prejuicio en estado esencial, ¿No te das cuenta? Soy la ilusión abuchada, estoy por todas partes escupida. Mojando al mundo con mis leches…

–          Con tu piel

–          Con mi corazón

–          Ensucias todo, con tu piel

–          Ahora duele mas que antes…

–          Yo tampoco soy todos los hombres

–          Ya lo sé

–          Y como dijiste, todos somos diferentemente iguales

–          Nunca voy a entender

–          ¿Qué todos los hombres somos sensibles?

–          Exacto y mi idealismo que me lleva a la Luna toda vez que encuentro un hombre sensible…

–          Quizás vas  a la Luna cuando ese hombre te regala esa sensibilidad, o te la muestra y después la esconde…estas llorando Mirtha…

–          ¿Queres una lagrima?

–          Para mi colección sí, las tuyas están en la caja más bonita

–          Gracias…

–          Quizás Mirtha… vas a la Luna porque tu sensibilidad es demasiado grande y te encontras con la Fuente, siempre encontras una fuente.

–          Si

–          Camilo es una fuente

–          Si y me asusté y el se alejó porque no conoce su talento lunar, lo vive en la indiferencia…

–          Y vos sabes demasiado Mirtha…es el mismo exceso.

–          A Camilo lo maté escribiendo sabes

–          Transformar la mierda en belleza dijo Marisa Wagner.

–          Los montes de la loca.

–          Un placer compartir su poesía con vos.

–          Mirtha

–          ¿Qué?

–          Me calienta todo lo que decís, todo lo escrito, es muy sexual, cada vez que leo la palabra tetas…no puedo más. Los hombres tenemos un karma con eso…leerlo así como vos lo escribiste.

–          Es como si lo hubiésemos escrito juntos.

–          Hay demasiado, ya te dije

–          ¡Las tetas transmiten tanto!

–          Es increíble lo cómodos que nos sentimos con lo sublime

–          No sabes cómo se pone mi bombacha cada vez que pienso en un hombre que me lee: Me calienta.

–          Mirtha, voy a tener que hablarte en terapia y de tus tetas obvio. Estoy asustado.

–          ¿Por qué?

–          Te las estoy tocando

Me río.

–          Perdón por mi honestidad, pero se que en algún lugar querías saber si lo estaba haciendo y lento yo pensando, sé que lo sabías…

–          Ahora sí estas soñando…

–          ¿Querés?

–          Si, quiero la idealización.

–          La palabra idealizar puede perfectamente confundirse con imaginar. Son sinónimos.

–          ¿Para qué sirven las utopías?

–          Para imaginar lo que aún no hicimos y ese aún es como una fresa en el fondo de un limón

–          Sos hermoso y tenés un poder sobre mí. Es una linda imagen.

–          ¿Qué cosa lo que aún no hicimos o la fresa en el limón?

–          Ambos…

–          Y vos…vos sos como una puta virgen…perdón si me desubico…quizás la mía.

–          La tuya

–          Son tus  palabras negras que me hacen hablar así…me siento como en el momento pico de un ácido

–          Derretidamente sexy

–          Con calor

–          Y sin concebir tener mas poder porque tengo demasiado

–          Tanto que asusta, ¿Te asusto? Hablame de ese poder

–          ¡Mirtha! ¡puedo explotar a otros de placer  y yo explotar al unísono porque los demás explotan! Es roja, amarilla, como un fuego que no quema sino que apaga para encender, toco todo y cada tacto es la primera vez, el olor, ya sé que me lo quedo para siempre, es tan mío aunque no lo quiera, no es algo que decido, en esta vida no decido nada, soy para vos, está bien, tengo que acostumbrarme, me derrito…

–          No es parte de tu naturaleza decidir, vos reaccionas.

–          Debo aprender a hacerlo…quizás, pero hace calor, caliente…y sale solo y de nuevo, está bien o simplemente está, alcanza, camino un poco para que se me pase.

–          ¿Sigue el calor?

–          Si

–          Estoy quieta, ¿Te sentís solo?

–          Si

–          ¿Te tocaste?

–          No. Lo pensé pero no lo hice. Sabía que me ibas a preguntar eso.

Me sonrío.

–          Tengo un morbo imaginado al respecto.

–          Al calor de la matriz que invade le hubiera gustado a ambos que lo hiciéramos Mirtha…Y se que la matriz, por humanos tiene bastante de morbo. Ahora contame vos, de ese morbo.

–          Es un morbo cargado de sensaciones divinas, siento que soy Lilith y esa parte de la luna que esconde la naturaleza animal de mi cuerpo. Se mira al espejo y me miro, te veo a vos mirándome, me divierte y mi placer está en simplemente meterme en tus pupilas porque vos tenes los ojos de la luna

–          Me estas viendo ahora

–          Te estoy viendo ahora y estoy descalza ¿Te das cuenta?

–          Si

–          Estoy sintiendo algo de frío. Desde abajo, la tierra me da realidad. Quiero ir a preparar el mate ¿me esperas?

–          Te espero

–          Si

–          Mientras tanto sobre la cama te lo cuento. Mirtha, la realidad es absurda y veo una foto tuya y parto de esa supuesta verticalidad en que está la foto. La voy partiendo mientras mis manos separan lo que existe entre tu piel y esa tela negra…lo hago lento pero a medias. Porque tu cara ya no se ríe con la boca, se ríe de mí, adentro, por el calor de mi matriz, tu cara me pide por tu cara. Y mis manos inmediatamente te peinan hacia atrás. Te empapo los hombros y el cuello…el círculo energético es un enchastre del más maravilloso placer. Empape enchastre…tu respiración habla y me es difícil controlar la fuerza.

–          Seguí.

–          No puedo despegar tu parte baja de la mía.

–          Seguí

–           No logro discernir, separar ideas. Decido arrancarte todo de cuajo, como una bestia

–          Y lo haces lento.

–          Si, lento…porque no puedo administrar ideas, no sé qué es lo que debo hacer primero…

–          Mirarme

–          Te miro

–          Te ubico

–          Si…

–          Me ubico…

–          Sí

–          Cada tela que toco la estiro porque otra vez no sé lo que debo hacer…la mente no me sirve para hacer el amor, la mente no me alcanza…

–          Me gusta que no sepas lo que debes hacer yo nunca lo sé.

–          Arrastras tus manos desde mi espalda hasta la nuca y siento escalofríos. El escalofrío.

–          Es mi energía acariciando la tuya.

–          Me apretas el pelo y comenzas a trazarme el camino de tu cuerpo.

–          Como una serpiente, ¿Por donde?

–          Desde arriba hacia abajo…pero volves a traerme hacia arriba

–          Y otra vez hacia abajo

–          Te gustan los costados que empieza por atrás

–          Si, quiero que empujes, presioname.

–          Lo estoy haciendo, te giro con fuerza hermosa y presiono como un animal ¡Pero te estás zafando, te da risas!

–          Estoy increíblemente tibia

–          Sí, humedad que sentimos…no hay tiempo

–          ¿Cómo haces para frotarme de ese modo? ¡Por qué! Quiero tiempo

–          Hay demasiado tiempo y todo sucede demasiado rápido…tan…no se pasa, pasa, no estás, estás…mi cerebro está frotado de vos.

–          Me voy…me voy a correr en silencio.

Abro la boca.

–          …ya terminé.

–          Que maravilloso

–          Ahora puedo dormir…me quedo en trance…¿Cuánto pasó? ¿El tiempo? Me acordé que estabas

–          ¿Te habías ido? Nunca me dí cuenta…

–          ¿Me leíste la mente?

–          …toda rosada, toda rosada, dudo que haya una expresión más sexy…

–          Me acabo de masturbar.

–          Genial

Me abraza.

–          Yo tuve erecciones de todo tipo. Pensé en hacerlo, soñaba que lo hacías.

Lo miro.

–          Dijiste: “no quiero limpiarme”, decime que esto no es real. O sea, que no hiciste eso… Quiero, quiero. ¿Te tocaste y yo estaba ahí?  Qué maravilla…debo irme ahora…te adoro María Mirtha, mi linda juanita…

–          Adiós en la boca.

Me voy a bañar.

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