No va a llegar a mi teta, no puede llegar a mi teta

Tengo una amiga llamada Lisa Júpiter que adora viajar tanto como estudiar. Le sale tan natural, mi vida, disfruta del fuego de los dioses cada vez que puede. Lisa sube a las nubes y se queda sentada fumando un cigarrillo, mirando el mundo, entendiéndolo, la tiene clara dicen todos y así parece, la tiene Clara, otra amiga, entre sus manos, la remera rock de Lisa y no lo cigarrillos que sí los tiene Lisa, entre sus dedos, en una nube, mirando al mundo, ergo entendiendo al mundo.

Lisa no es una mujer típica aunque se parezca a una rubia de ojos como los caramelos y tenga una espalda que cuenta cuentos. Entre sus uñas, además de las ideas pegoteadas y algún que otro resto del cigarrillo que tiene prendido ahora mismo entre sus dedos (en una nube) mientras mira el mundo y entiende el mundo (arriba y cómoda de esa nube), hay algo que todavía no descubrió y que sospecho descubrirá. La pesco desde abajo y no se percata, me tira su ceniza en la cabeza.

Maldita Lisa, vos y tu felicidad propia.

Le pego un grito para que baje ¿No hace frío allá, tan arriba Lisa?

La felicidad no tiene frío Mirtha. – Me dice y me río.

Vos y tus ojos, Lisa. Baja que te invito una cerveza.

La muy pescada tira nuevamente sus cenizas en mi cabeza.

Vos y tu búsqueda de la felicidad constante. Ahora no quiero cerveza, estoy entendiendo al mundo.

Me di cuenta…Me rindo, desaparezco una media hora. Voy al quiosco y compro la cerveza, me pongo los lentes de sol, es un día muy verano, en chancletas, me siento en la sillita de playa, miro hacia arriba, en algún momento se va a quedar sin puchos, va a tener que bajar…

Yo, por este lado, aquí abajito tengo los pies quemados por el asfalto de la ciudad, hay un aire tibio que amenaza con la lluvia de las tan Babas Aires. No estoy aburrida porque hay algo cuando Lisa piensa que hace que yo también piense. Yo y mi búsqueda de la felicidad, eso no se busca (sigo pensando) ¿Qué piensa, qué dice, qué quiere intentar decirme? Maldita Lisausá los pies, no la cabeza

Ya son las siete de la tarde… ya son las siete…y estoy tomando nubes desde el mediodía…me estoy impacientando ¿Qué pasó esta vez? Lisa, mi vida, cuando termines de tomar mate con el Cielo, grita mi nombre y te emborracho con la tierra. Olvidemos las nostalgias con los tacos, los labiales y los colores rosa vagina.

Entonces algo sucede en el instante en que el límite de la luz se hace evidente y empiezo a sentirme gris, Lisa Júpiter mira hacia abajo y en vez de dejar caer su ceniza, un pedazo de textura me cae en la cabeza y hace como que flota, es algo húmedo e imposible de agarrar, se desarma y al mismo tiempo me da aire…una velocidad mental se aproxima  a mi frente y miro hacia arriba:

Lisa me sonríe, ya hizo las paces consigo misma. Empieza a hablar:

Mirtha, este viernes pasado presencié una situación digna de un capítulo de sex and the city o de blog tuyo que se hace el sex and the city…ojalá hubiera pasado en Nueva York, más vale, pero no, fue en el número 21 del colectivo Plaza, Babas Aires-Bahía Manca…

A veces, para hablar, se hace la formal…

…Lisa estaba ansiosa, había llegado su colectivo, puntual, faltaban nueve horas para estar en Bahía Manca…

A veces habla en tercera persona de sí misma, en eso nos parecemos.

…viajar siempre le generaba una especie de ansiedad comprometida, un “je ne sais quoi” que la hacía filosofar. Sabes que cada vez que estoy nerviosa me subo al 152 y me hago el recorrido de punta a punta… Mirtha, me conoces…

Es cierto, sus grandes decisiones han sido tomadas en los viajes de colectivo y arriba de las nubes, al menos  las más importantes…

…entonces, siguiendo  con la sensación de normalidad, subí al colectivo buscando la butaca numero 21, ventanilla, y una persona que estaba sentada en la butaca numero 22 me  preguntó si le podía cambiar de asiento. Dije que no, obvio, las ventanillas son mis lugares preferidos para responder mis preguntas de la vida. Estaba tan de buen humor Mirtha, derrochaba simpatía. Me puse a hablar con el muchacho/señor de la butaca a mi lado (estaba en el límite entre muchacho y señor, se me hacía difícil definirlo  en alguna categoría).

El señor muchacho me contó que siempre elegía ventanilla como yo pero que no sabía porqué le tocaba pasillo  y que quería escuchar la radio y que en la ventanilla había más señal y –Soy de acá no muy lejos, la ciudad de Holaquebarría- y – Espero que el tiempo mejore…y bla, bla, bla…para matar el tiempo…hasta que aparece otro muchacho (este sí era un verdadero muchacho Mirtha, de los remolones esos que tanto nos gustan), un pintoresco, muy alto, castaño oscuro de ojos, cara angulosa y espalda colgante…

Así es como Lisa llama a las espaldas dignas de colgarse.

 …este nuevo personaje  hace notar al señor/muchacho su  equivocación de asiento por lo que el señor/muchacho se da cuenta de sus errores y se levanta, enrojecido, se dirige a la vergüenza, el numero 25, esta vez, después de unas más de tres, a la ventanilla.

El nuevo personaje pasa a ocupar el lugar del anterior y se sienta al lado de Lisa quien rebosante de habladuría y con mucha luz en los dientes – porque los paisajes ya la habían obligado a tomar una decisión- le dice hola. Le dije hola Mirtha, como una nena inocente y lo cierto es que me moría de ganas de comerle la cara.

Hablamos…hablamos…temas como el  comprar pasajes por Internet, el trayecto seco hasta la ciudad de Holaquebarría, Bahía Manca, la provincia de Río Blanco; me dijo que solo conocía Marencoche, que sabía esquiar y sus padres eran abogados allá…hablamos, hablamos…hasta que sonó el teléfono y se terminó la conversación. Me puse los auriculares y con las melodías  me puse a pensar. Ya había tomado una segunda decisión:

Dejar de pensar.

Porque Lisa se la pasa  pensando, buscando la palabra para todo. 

Cierto que te des cuenta.

…y a veces me canso de estar colgada del aire Mirtha…me canso…

Mi decisión entonces incluyó cosas como dejar de pensar en la cara de mi próximo amor de la vida, como si cualquiera pudiera serlo, el gran amor de mi vida, y me convencí: “Lisa, vas a tratar a todos como tal”…

O sea – intervine- que vas a tratar a todo el mundo como si fueran el amor de tu vida…

No interrumpas Mirtha. Decidí que quería ser simpática con todos porque “él” podía estar en cualquier lado. Eso es lo que pensaba…

 Pero si vos sos simpática Lisa…todo el tiempo…

 …ser simpática, charlatana, amable…una decisión que sentí simple… me llené de felicidad…

Lisa siempre está llena de felicidad, es su estado más natural y según sus teorías yo soy la que “todavía”  la busca por cualquier lugar.

…de esperanza…sentí que emborrachaba de esperanza mi decisión…y tampoco es que había tenido una epifanía eh, ya lo había pensado anteriormente pero ahora me lo creía…por primera vez me lo creía…

El resto de la jornada continuó con tranquilidad,  me dormí hasta que llegó la comida: un sándwich de un dudoso jamón envuelto en pan de pebete, que comí mientras miraba la película doblada en gallego, mi vecino lindo me convidó su “Paso de los Machos” para “pasar” el sándwich y el macho que tenía enfrente, eh, eh, e hizo un comentario como “qué seco estaba el sándwich, qué bajón ver la película en gallego y cómo voy a hacer para dormirme ahora”. Me reí tanto Mirtha…como una papafrita…contesté convencionalmente, claro. La formalidad se me fue al pasto y después de balbucear risotadas decidí por tercera vez intentar dormir. Y me dormí un rato, soñé con Pauli, mi gran amor del extranjero…soñé con la vez en que dormimos juntos en el sillón…quizás era la presencia de mi vecino de butaca, su cuerpo pegado al  mío, lo que trajo mis recuerdos inconscientes, no lo sé, pero Pensé en él, en sus abrazos…

Me encanta pensar los abrazos…

…Entre esos recortes de mis fantasías miré al chico a mi costado y pensé –mmm….., es muy lindo…qué extraño sería darle un beso…no lo conozco…y estoy en un colectivo… ¿Cómo sería? ¿Qué hago me doy vuelta y encaro su boca de un sopetón?…un chupetón Lisa… ¿Lo beso y listo? ¿Qué hará él? ¿Me mandará al cuerno o me responde? Después de todo es hombre….los hombres no niegan los besos de una mujer impulsiva…pero claro, no los niegan porque justamente son impulsivas…y no tienen tiempo para pensar si quieren besarlas o no…tiempo para pensar….la papafrita soy yo…¿Se piensan los besos?¡Ay Lisa! ¡El colectivo dispara tu  imaginación! ¡Deja de pensar y dormí!.

Me dormí. 

Siendo las dos y media de la mañana me desperté y estaba muy acurrucada cuando mi vecino, que seguía a mi lado, se había prendido a mi teta, sí, directamente como bicho en perro, mi vecino se había quedado dormido, agarrando mi teta y la  derecha…y pensé: “Este sanata me confundió con su novia o alguien y me agarró la teta”. Anonadada y desubicada – porque a mi lo desubicado me desubica- tomo su manito y la corro de mi teta…y te digo, el muchacho estaba bastante prendido a mi teta…fue complicado el peso muerto eh…y bueno,  me volví a dormir, bastante descolocada… ¿Cuánto tiempo estuve dormida con la mano ahí? ¿Cómo no me di cuenta? Me volvió loca este pensamiento…Cerré los ojos y me distraje ahora con  cosas lindas…seguí acurrucándome hasta que sentí nuevamente la mano de mi vecino (que seguía dormido) acercándose lentamente a mi hombro… ¿Este idiota sigue dormido? ¿Es sonámbulo? ¿Qué onda?…me acomodé de otra forma, pero ahí estaba la mano otra vez, acercándose a mi hombro, otra posición, mano de nuevo, otra, mano…¿Este perejil lo esta haciendo a propósito?…espalda….me puse de espaldas y cerré los ojos pensando en lo extraña que era la situación…un poco divertida…no creí que él lo estaba haciendo concientemente, o sea que estaba despierto, era arriesgado si así lo estuviera haciendo, ¿ No preveía alguna cachetada mía? debería  ser sonámbulo…eso era…¿Y yo que iba a hacer? Me movía para todos lados ¿Lo despertaba? ¿Puteaba? Eran las tres de la mañana…todo el colectivo dormía…

Hasta que la mano apareció por tercera vez y en mi espalda….no… ¿No estoy susceptible por lo que paso recién? ¿Me lo imagine?…tocándome…no va a llegar a mi teta, no puede llegar a mi teta…

Me quede quieta…quería ver hasta donde podía llegar y así poder descartar que todo sucedía en mi somnolienta imaginación. Me confundo a veces Mirtha, las hormonas y la vigilia juntas… no combinan mucho con la realidad….

 La mano se acercó despacito por mi espalda, mi cintura, lentamente, como una caricia ¿Estaba mal que esto estuviera excitándome? No se sentía nada mal…para nada ¿Hacia cuanto que no dormía con alguien al lado? El ultimo había sido Pauli, el amor extranjero, y no había terminado bien…me había quedado con mucho gusto a poco…. (Sexualmente hablando)…

El chico entonces poso su mano en mi cintura, sí. No lo estaba imaginando y ahora que  lo sabía no quería que pare…”bueno, si deja la mano en mi cintura nomás lo dejo”,  pero la mano, con paciencia de hormiga, avanzaba. Lisa pensaba que tenia que reaccionar y no podía, ¡No sabía que hacer!… Estaba demasiado intrigada para hacerlo Mirtha…demasiado…lo estaba disfrutando claro…y la mano cruzo mi cintura y paso por debajo de mi brazo: encontró lo que estaba buscando,

La teta derecha.

Ya está, no podía dejarlo así, ahora sí tenía que hacer algo, mi moral me gritaba “¡Lisa, vas a permitir que te agarren así!, ¡Hacete respetar!”…esas cosas…así que tomé su mano , me di vuelta, dispuesta a mandarlo al frente a pesar de estar mas excitada que enojada y a pesar, como siempre y todo el tiempo, que sabía que lo que iba a decir era porque era lo que se debía decir…¿No me sentía acosada? ¡Soy tan fácil! Me di asco…

¿Viste como te calienta tener asco?

…Claro…Clara…esas cosas…moralistas…así estaba…con la mano del chico en mi mano, mirándolo a la cara… ¡Y él se hacía el dormido! ¡Todavía!. Solté la mano y la levantó de nuevo hacia mi, se empezó a reír, el descarado, y yo tampoco podía parar de la risa…es todo tan polar…tenía unos ojos de picardía revoltosa…mi maldita debilidad…pero fui una pescada y le dije, al pobre chico hormonal: “te fuiste al paso”… mi respuesta fue convencional y muy formal…me quedé sonriendo para el costado…ya no tenia seriedad a pesar de sentirme entregada con la primera sonrisa…

¿Qué hago? ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Le sigo la corriente? no  tenía opción… él demostraba no importarle nada ni nadie. El silencio no era esa opción si quería que pare…”Ya me tocó la teta, que la siga tocando”…ya está…no me doy una idea de cuánto tiempo pasó agarrando mi teta mientras dormía…y él está lindo y yo estoy caliente ¡todo sea por la historia!…

…me acomode para dormir…haciéndome la zonza…me tape con la campera y él paso la mano debajo de la campera y volvió a colocar su mano como al principio, en la teta derecha que empezó a acariciar con las yemas…se sentía muy bien…subió hasta el cuello e intento tocar mi piel, traspaso mi ropa y me moví incomoda…adolescente… 

La moralidad tiene pudores que la pasión no entiende, Lisa.

…sé…igual eso no lo frenó…se ve que sabía que yo no quería frenar a pesar de expresarlo…bajó la mano otra vez, por la panza y paso por mi ombligo, bajó y levantó mi remera…ya estaba en el baile…siguió subiendo…la teta, se quedó ahí, jugando. Lisa estaba con los ojos cerrados, disfrutando…pero esto duró un ratito porque mi cabeza empezó de nuevo: ¿Qué quiere que haga? ¿Lo beso?…yo no voy a ser justiciera….quiero besarlo…pero…no sé ¿da?…me acomodé entre mis pensamientos, los monstruos del placer…me arrimé a él, a su boca…él no reaccionó…

“¡Qué lástima que ya estoy por llegar!” me dijo…”La próxima más completo, ¡Qué lástima que haya tanta gente en el colectivo!”.

No, no.

 Yo me quedé muda.

Esto es un chiste.

 Ningún chiste…yo no podía hablar…pero podía pensar…ah ¿Con que haces esto muy seguido? ¡Próxima! ¡Qué próxima! ¿Cuándo? ¡Que lindo, mi amor, qué bueno, qué flaquito!…

…y todo siguió fluyendo…”fluyendo”…abandoné mis pensamientos a la merced del fuego, cuarta decisión repetida…después de todo no era tan malo que me tocaran solo la teta derecha…y al parecer no tenia que hacer nada a cambio…y como diría el Señor Champagne, entrégate a la champagne shower…relajá…así que se lo permití y el siguió y ahora alternaba la derecha con la izquierda…se sentía muy bien….un tacto aniñado…me desesperé de excitación, me molestaba el corpiño, intenté sacármelo…él me frenó…¿Qué, qué pasó?…¡Me frenó!

Se incorpora en su butaquita número 22 y toma un trago de su “Paso de los Machos”…la puta madre, pensé….esta es la historia de mi vida, cuando yo me entusiasmo todo se acaba…

Me ofreció su bebida…dije no y enseguida sí. Zonza. Se prendieron las luces, nos miramos, aguantando una risa maldita, transpirando una situación incógnita…

“Está mi cuñado acá” me dijo.

¡Está el hermano de tu novia acá! ¡Idiota chanta! ¡Fucket, fucket!, Pensé.

“Es el novio de mi hermana”, dijo. “Llegamos a Holaquebarría”.

“Chau…”

“Adiós…que tengas un buen viaje”.

Así me quedé Mirtha, con el corpiño desabrochado, aguantándome la risa, casi sin creer lo que acaba de ocurrir…mandé un mensaje al teléfono informando de lo sucedido con la palabra “bizarro” y me volví a dormir.

 La vida es un libro Lisa Júpiter. Un libro en una remera rock y en tus sueños cariñosos que encarnas con la moralidad de los sentimientos en tensión. Observa tu apellido querida amiga…es un apellido de fuego, de un planeta que, cómo vos, flota por el espacio, pero que está bien quietecito, también como vos, en el medio del cosmos individual. Arde, Lisa Júpiter estás que ardes. Cada vez que te propones coquetear tus cachetes colorean las paredes y tu atracción, que se ubica ahí donde tenes esa boca de pato, muestra sus dientes y vos  hablas… ¿Te das cuenta que al chiquito este del colectivo no le dirigiste la palabra? A la formalidad hay que escupirla…Tus voces fascinan Lisa…”la próxima” como dijo el chico de espalda colgante,  usas la boca, con la lengua,  así nomás y el Champagne shower.

Lisa toca todo lo que respira, cada vez que pronuncia un movimiento de labios, se muerde y babea una ternura sexual, logra que no dejes de mirarla, te atrapa, su intelectualidad tan simpática, Lisa es una bomba a punto de explotar, una bomba a punto de explotar…su cuerpo se roba lo que huele, todo lo magnetiza, es la bomba que se carga, absorbe y titila, los demás la ven parpadear:

-Dame un beso Lisa Júpiter. – eso te va a decir “la próxima” situación extraña que te encuentres por los viajes. Ahora, ¿Bajas de una vez por todas?

¿Todavía te queda cerveza?

No. Pero te invito a un bar, hablemos de la felicidad…porque también tengo un par de historias para contar…

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7 comentarios en “No va a llegar a mi teta, no puede llegar a mi teta

  1. Simplemente una joya de la felicidad que cabe dentro de una pipa..gustosa de leer este texto en el interior de un colectivo de linea, paraiso de estos jovenes delincuentes del corazon,la razon y la moral….

    Mirtha: deberias tener una seccion dentro de esta maravilla titulada “amores pasajeros”.

    Atentamente,

    Su Sara querida

  2. Gracias Sara querida por su recomendación tan cariñosa.
    Mi amiga Lisa Júpiter fue tan bonita en prestarme su historia entetada y poder entonces embeberla de las fantasías de la Mirtha Cabriola.

    Sección “Amores Pasajeros” tomada, aparecerá pronto en cuanto haya coleccionado historias en las que aparezcan las tetas de todas.

    Bienvenida a enviar alguna de esas historias, ya que después de todo, nuestras tetas han sido tocadas más de una vez y a las dos al revés.

    Atentamente,

    La felicidad ***

  3. Un buen amigo dice: “un beso no se le niega a nadie, no se discrimina entre gorditas, flacas, negras, blancas, morochas o rubias”, y creo que mi amigo y el muchacho de la butaca 22 tienen algo en común, sólo que algunos prefieren las tetas y otros los besos, a los dos les gusta dar “amor” (sutil sinónimo de sexo, calentura, o incluso solo besar o tocar una teta), pero no todos se creen capaz de recibirlo, y creo que Lisa tiene esa incapacidad de recepción, y por eso prefiere fumar un cigarrillo y repetir la situación en su cabeza, o irse de la boca hasta olivos en el 152, por que en definitiva, prefiere repetir la situación en su cabeza a en realidad vivirla.

    La felicidad, no me queda mas que felicitarla por el relato, me entretuvo una tarde noviembre con 30 grados de térmica teniendo una pileta en la terraza.

    1. ay! Someday me muero de curiosidad !

      Le cuento que tiene razón sobre mi amiga Lisa Júpiter, siempre charlamos de idealismos y sobre todo discutimos el significado de las palabras “la felicidad cabe dentro de una pipa” ¿qué es? ¿la felicidad? ¿un lugar al cual llegar, un estado, algo parecido a amar?
      y siempre concluimos que por lo menos a La Felicidad hay que entenderla desde una nube… y ya está….

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